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Palabras de la Cónsul del Perú, Liliana de Torres-Muga, en la Misa en honor del Señor de los Milagros, Rotterdam, 25 de octubre de 2009.

 
Reverendo Padre Huberto:
 
Señora Licenciada Vilma Munive de Strang, Presidenta  de la Hermandad del Señor de los Milagros en Rotterdam:
 
Queridos compatriotas y amigos de Holanda y de otros fraternos países:
 
Por tercer año consecutivo, me es particularmente grato venir a Rotterdam, a esta Santa Iglesia, para unirme personalmente al homenaje que se rinde a Nuestro Señor de los Milagros.
 
Muchas gracias, Reverendo Padre Huberto,  por oficiar esta Misa. Como en anteriores oportunidades, sus  inspiradas palabras habrán de robustecer la fe que tenemos en Nuestro Señor de los Milagros. 
 
Asimismo, expreso un hondo reconocimiento a la señora Vilma Munive y a quienes integran la Hermandad bajo su digna dirección, por su nazarena labor, que todos valoramos. 
 
Igualmente, transmito un aprecio muy especial a mis connacionales y a otras personas de diversos países hermanos que se asocian en esta ocasión, en la que se evidencia un profundo testimonio de amor  al Señor de los Milagros, cuya Sagrada Imagen estamos exaltando en este Templo. 
 
Saludo además a la señora Carmen Valverde, aquí presente, quien en 1991 fundara en Amsterdam la Primera Hermandad del Señor de los Milagros en Holanda.
 
Un agradecimiento especial a la Soprano peruana señora Catalina Margarita Holguín, quien, como en Misas anteriores al Cristo Nazareno, está aquí con nosotros para rendir tributo a Nuestro Señor, con su prodigiosa voz.
 
Como peruana, y como Cónsul del Perú, me es inmensamente grato advertir cómo mis compatriotas en Holanda, pese a estar fuera del terruño, por algunos años, y hasta por varias décadas, mantienen intacta, y hasta con mayor fuerza, su devoción a Nuestro Señor de los Milagros, y que transmiten esos sentimientos a sus hijos e hijas.
 
En este Mes de Octubre, en este Mes del Cristo de las Nazarenas, en los dos Domingos anteriores también se han celebrado Misas con igual motivo en Utrecht y Amsterdam. En Utrecht por primera vez, desde que en esa ciudad se estableciera la primera Hermandad. 
 
Y en Amsterdam, hace siete días, después de la Misa por vez primera en Holanda la Venerada Imagen hizo un breve recorrido en Procesión fuera de la Iglesia, acompañada de fervorosos fieles.
 
La Imagen de Nuestro Señor, que hace más de tres siglos y medio fuese pintada en Lima sobre una pared de adobe por un esclavo de Angola, acrecienta la devoción y la fe cristina.  Al comienzo, hace más de 350 años, habían personas que desconfiaban de la Milagrosa Imagen, pese a que el muro de barro donde se hallaba pintada había permanecido inalterable, luego de un terrible terremoto que causó mucha destrucción en Lima. 
 
Algunos miembros del Clero, y el propio Virrey, expresaron malestar ante lo que consideraban como actos paganos y ordenaron la demolición del muro.  Pero sucedió otro milagro:  Los  operarios que  trataban de derribar el muro, deshacer la Pintura, se quedaban estáticos, perdían el equilibrio,  caían al suelo.
 
Enterado el Virrey, fue al humilde galpón donde estaba la Imagen y se convirtió en uno de sus más decididos creyentes.  Dispuso además que el Señor de los Milagros, como ya empezaba a llamársele, tuviese un adecuado lugar para ser venerado.
 
Desde esos lejanas épocas, una réplica de la Sagrada Imagen avanza en Procesión por las viejas calles limeñas cada octubre y aumenta el número de seguidores.  Las Cuadrillas de Cargadores se suceden unas a otras en impecable y piadosa alineación, al rítmico paso que van marcando los instrumentos musicales.  Con paso firme, de buen cristiano, como dicen los versos del Himno al Cristo Nazareno.
 
Los tradicionales grupos de Sahuamadoras, abnegadas mujeres con el morado hábito de las Nazarenas, y blancas mantillas, caminan de espaldas, para mirar de frente al Hacedor, esparciendo acompasadamente sus aromáticas ofrendas.  
 
Todo ello, dentro de un mar humano, un mar morado de personas de toda clase y edad, algunas superando discapacidades, y a las que Nuestro Señor sirve como lazo de estrecha unión espiritual.
 
Y fuera de nuestras fronteras, en prácticamente todo el planeta, el Cristo de las Nazarenas sirve también de cohesión, de integración, a los peruanos.  Por eso el Santo Padre ha proclamado al Señor de los Milagros como el Patrón de las peruanas y peruanos que viven fuera del país.      
 
Por su parte, hace varios años el Gobierno dispuso que cada 18 de Octubre, coincidiendo la fecha de una de las Procesiones en Lima, sea considerado como el Día de los Peruanos que residen en el exterior.
 
Reverendo Padre Huberto, muy queridos hermanos y hermanas, esta Santa Misa ha fortalecido nuestros valores cristianos y  nuestra inquebrantable devoción al Señor de los Milagros, a quien imploramos Su Bendición.
 
Muchas gracias.